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Las murgas palmeras se extinguen

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Los colectivos críticos de Los Llanos desaparecen en el Carnaval de 2012. Al igual que en 1999, solo una murga, Los Retama (apenas 20 componentes), se subirá al escenario. Ellos hablan de incomprensión política, falta de ayudas... pero los años demuestran que en la Isla Bonita no cuaja el "sentimiento murguero".

Los murgueros de La Palma funcionan por ciclos. Se activan, de década en década (no es una ecuación exacta) y entran en estado de letargo (como cuando los osos invernan reduciendo sus funciones metabólicas) tras poco más de dos o tres años de escenarios. Precisamente este año, las murgas vuelven a tocar fondo, con la retirada de casi todos los grupos que existían. Aunque, en esta ocasión, la actual crisis murguera, al igual que la económica, parece tener más calado que las anteriores.

Con el carnaval de 2012, que se inicia esta misma semana con su presentación oficial, toca narrar otro de esos oscuros episodios en los que casi desaparecen por completo los colectivos críticos de La Palma. Al igual que sucediera en 1999, tan solo una murga, Los Retama (con apenas 20 componentes), se subirá al escenario de Los Llanos de Aridane, el municipio en el que se mantenía una mínima representación de murgas que recordaban a los grandes tiempos de los grupos que cantaban al carnaval, allá por los años 90.

Al preguntarle a los exrepresentantes de varios de esos colectivos, hoy desaparecidos, se apuntan motivos sugerentes para explicar el declive, curiosamente los mismos que hace una década, y que hace dos: complicaciones para organizar un grupo tan numeroso, escasez de ayudas institucionales, incomprensión política... Falta solo otra justificación que hoy no pueden ofrecer, "la culpa es del jurado", principalmente porque desde hace años no hay ni concurso ni jurado.

En última instancia, una decisión política, la reducción del presupuesto del Carnaval de Los Llanos y, en consecuencia, la supresión de ayudas a colectivos, ha sido definitiva para propiciar el último corte en el mermado mundo murguero. El tema económico ha servido para que incluso el barrio de Argual, el más carnavalero de la Isla, haya tirado la toalla, enterrando a su murga, Los Conejos Inolvidables, y varias comparsas tras años de participación.

Pero, más allá de la influencia que ejerza el marco en el que se mueven estos grupos, existe una realidad que se demuestra tras tantos fracasos, la falta de lo que los carnavaleros llaman "sentimiento murguero", de colectivos críticos, con la fuerza suficiente para aguantar los envites de la política, equívocos en muchos casos; las exigencias del concejal de turno, más o menos carnavalero, e incluso de la crisis económica.

Lo cierto es que dedicar las noches, durante más de medio año, al sacrificio (según se mire) de ensayar y preparar repertorio y fantasía de una murga no es, ni mucho menos, la preferencia de los jóvenes de La Palma a la hora de buscar una actividad que ocupe su tiempo de ocio.

Con la extinción de las murgas palmeras, se vuelve a demostrar que, más allá de los polvos de talco, del verdadero sentido popular que cada año demuestran actos como el de Los Indianos, estos otros números asignados al carnaval de la Isla Bonita se mantienen a base del esfuerzo de unos pocos y se limitan a algunos barrios o municipios.

Entre 1990 y 1996, hasta 12 grupos críticos llegaron a protagonizar un concurso de murgas en Los Llanos de Aridane, que fue decayendo hasta desaparecer. Era, sin duda, uno de los números más destacados en la primera mitad de los años noventa en un carnaval que lideraba en participación y representación social.

La referencia puede ser la inscripción que realizaba el Ayuntamiento de Los Llanos en 1995, en donde hasta doce murgas adultas llegaron a concursar, procedentes de diferentes municipios de la Isla: Los Rabiles (Puerto de Naos), Los Inolvidables y Las Patilongas (Argual), Los Bejeques (Todoque), Los Ni Sí Ni No, Las Guangingas y Las Que No Mojan Pero Empapan (Tazacorte), y Los Cacharros, Los Florindos y Los Pitosos (Santa Cruz de La Palma), así como otra más antiguas, ya desaparecidas por aquellas tiempos, como Los Triana y Los Retama, del municipio llanense.

Sin embargo, en 1999 tan solo una murga femenina recién creada, Las Conejos Inolvidables (Argual), mantenía vivo el espíritu murguero que durante muchos años reinó en el Carnaval llanense. Poco más de diez años después, hasta esa murga comprometida con las fiestas de su municipio ha desaparecido.

EL DÍA publicó en febrero de 2003 que La Palma iniciaba la recuperación de un colectivo murguero en crisis desde mediados de la década de los 90. Varias murgas luchaban por entonces para recuperar su sitio en el carnaval de Los Llanos de Aridane.

Incluso, durante algunos años, el Ayuntamiento llanense optó por un incentivo mayor, traerse a murgas de Tenerife para activar la chispa de los murgueros inactivos en La Palma. Así, Mamelucos y Bombones, entre otros, pasaron por el escenario de Los Llanos en varias ocasiones.

Años después, 2009 y 2010, seis murgas volvían al escenario y llenaban de nuevo una gran plaza de Los Llanos de Aridane con capacidad para unas cuatro mil personas. Pero el efecto "bambón" duró exactamente el tiempo necesario para que los componentes de los grupos locales sintieran, de nuevo, el peso del sacrificio de dedicar gran parte del tiempo de la familia y dinero de su bolsillo al mantenimiento de un colectivo que solo sube a un par de escenarios durante dos semanas, una vez al año.

Fuente: El Día

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