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Cinco directores se estrenan en el concurso de murgas

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Para Primi Rodríguez o Antonio Ramírez El Chocolate el concurso que arranca mañana es casi rutina. Cita ineludible año tras año después de más de 20 carnavales. Sensaciones opuestas a las que vivirán al menos otros cinco directores que este Carnaval se estrenan al frente de un grupo crítico. Son Keila Jerez (Marchilongas), Adela Peña (Burlonas), Carlos Casanova (Desbocados), Carlos Estébanez (Trabas) y Miguel Díaz (Caraduras). Responsabilidad pero no nervios. Ese es su denominador común.
La primera en subirse a las tablas del Recinto Ferial mañana será Adela, con el añadido de que tiene bajo su auspicio a un colectivo que también se estrena, si bien Burlonas está considerado una continuación de Clónicas. Pese a contar con tres años de experiencia al frente de la infantil Melositos, Peña reconoce que "las adultas son totalmente diferentes", un cambio en el que ha contado con una guía. "Gracias a Raquel [García] hemos podido sacar este proyecto adelante; ella ha sido mi salvadora", añade antes de reconocer que lleva "toda la semana sin dormir imaginando un pase a la final".

También en la primera fase se estrena Carlos Estébanez como responsable de Trabas, una murga a la que conoce al dedillo tras 14 años en sus filas. "Debido a unos problemas laborales del anterior director, la murga decidió que yo me pusiera delante y di el paso sin dificultad", señala Carlos, ya "con ciertos nervios", aunque "con el paso de los años uno aprende a controlarlos". "Sí, ¿por qué no?", responde finalmente cuando se le pregunta por su posible presencia en la final.

El cartel de debutantes en la primera fase lo cierra Keila Jerez llevando la batuta de Marchilongas. A su estreno añade además la condición de ser, con solo 20 años, la directora más joven del concurso. Lejos de resultar un handicap, esta lagunera trasmite confianza al hablar del papel que le tocará desempeñar sobre las tablas. Y es que al igual que Adela Peña, en su hoja de servicios también queda reflejado el haber dirigido a una infantil –Bambas– durante tres años.

Aún así, Keila tiene otra baza a su favor. Sangre murguera. La que le ha transferido su madre Tere Reyes, máxima responsable de Marchilongas durante varios años. "Toda mi vida he visto a mi madre y siempre me decía que algún día quería estar en su lugar", confiesa. Quizá por ello, cuando la directiva se lo planteó, "ni me lo pensé". Situación extraña la suya tras "un cambio radical" ya que todavía le choca "tener que pedirle a mi madre, como componente de la murga, que atienda". "Hay gente que me ha visto crecer y ahora tengo que mandarla a callar", añade antes de revelar su propósito en caso de pasar a la final. "Ya le he dicho a mi madre que después de la final no me espere en tres semanas por casa", apunta entre risas.

Y además letrista
Ya en la segunda fase debutará delante de la fila Carlos Casanova. Otrora en Ni Pico y en la actualidad letrista de Rebobinados –tercer premio en infantiles–, este chicharrero ha tomado las riendas por completo de Desbocados en su segundo año en las fiestas. "Todo es prácticamente nuevo, se le ha dado un cambio radical a la murga", advierte como responsable a la hora de escribir y dirigir, una labor para la que se siente "capacitado". "Nadie mejor que yo va a saber lo que quiero expresar en las letras", explica a la vez que evidencia una confianza total en su grupo. "Creo que la murga está ensayada para no tener problema en su actuación", relata sobre su propósito de "hacerlo bien y que los seis meses de trabajo sirvan para que a la gente le guste". Por ello, Casanova no descarta estar entre las ocho mejores. "Soñar es gratis. Nosotros lo haremos lo mejor posible y ya luego que el jurado decida".

Para el miércoles queda el reestreno de Caraduras –primeros de la tercera fase–, una formación que ya participara en concurso a finales de los 70 y que ahora recupera Miguel Díaz, hijo y a la vez sobrino de sus dos máximos responsables hace más de tres décadas. "Tras varios años de intentonas fallidas, esta vez tuvimos suerte y pudimos formar la murga", explica el novel director de un grupo "nacido", según él mismo, "para dar caña" y no pasar desapercibidos. "Queremos que se nos tenga en cuenta y que no, por ser nuevos, seamos la murga del cortado, el bocadillo y de ir la baño", añade en un discurso ambicioso.

Una situación similar vivirá Laura Sierra, que llevará las riendas de Ni Muchas Ni Pocas en sustitución de Yolanda Brito. La salvedad en las de Llano Alegre es que su nueva directora ya ejerció como tal hace algunos años.

Fuente: Carlos García, La Opinión

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